Allá donde Tú dices

20/12/09

Sabio

Si te vas, allá donde tú dices,

Los prados ya no sonreirán al verte,
las flores extraviarán su alegría
y la tenue luz perderá su áureo color.

Aquél mundo cotidiano que te conoce
bajará su cabeza y comenzará a llorar,
y más allá de los más bellos paisajes,
tristemente olvidaré cómo soñar.

Estaré atado a tus recuerdos y memorias,
anhelando la ilusión más pura y solemne,
tratando de volar con mis extenuadas alas
adonde el dulce sortilegio yazga indemne.

Tronarán mil áureas campanas reales
y volarán bandadas de palomas blancas,
y tras lamentos de voluntades leales
cerrarán sus ojos sus taciturnas almas.

Cuando la tristeza y la desesperanza
se fundan como dos sombras
quebrando el silencio en la oscuridad,
ya no habrá nada ni nadie que pueda
devolver a los invernales anocheceres
su cielo estrellado, y su color azul mar.

Los sauces ya no susurrarán tu nombre,
y el firmamento longevo por el tiempo
sus entristecidas lágrimas dejará caer;
y en el fin de sus milenios aciagos
cesarán las áureas campanas de tañer.

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Renamon Whisperwind
20/12/09 | 12:21 p.m.
“Allá donde tú dices”

+ Dedicado a Nemesis Dark Wolf +

Colección de Poemas:
Te recibo para despedirte y volverte a recibir”

Adiós Tormentoso

27/11/09

Sabio

Sopla el céfiro del fin del atardecer
rozando la tez de la hoja turmalina,
logrando lentamente desaparecer,
los sueños celestes del árbol de vida.

El ángel se tendió en el colosal árbol,
y compartió con su hoja una ilusión,
con su agradable susurro acariciando;
de su hoja anhelada; su humilde corazón.

Pero el viento ofuscó la pura alegría
de un pétalo de una bella flor carmesí;
hasta que se oyó la voz que tronaría
para serenar aquél incesante frenesí.

No imploren a la tierra que le aguarda,
que no incite al vendaval fuerte soplar;
ni busquen detener el sendero de la hoja
cuya fría determinación hubo de tomar.”

El remolino originó profundas mareas,
sacudió las tierras y desató tempestades,
y en el ojo de aquellas tormentas grisáceas
lloró el ángel portando sus densos pesares.

Sus blancas alas se batieron poderosamente,
buscando quebrar la fuerte ráfaga de viento,
y sus lágrimas con la lluvia, impetuosamente,
azotaron a la hoja extenuada por el tiempo.

La hoja habíase desprendido de aquél,
El bello Árbol de vástagos esmeralda,
y arremolinábase junto a sus pares
junto al diafano susurro de sus almas.

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Renamon Whisperwind
27/11/09 | 12:35 p.m.
“Adiós Tormentoso”

+ Dedicado a Frampa +

Colección de Poemas:
Te recibo para despedirte y volverte a recibir”

Sabio

29/10/09

Sabio

Los amaneceres de su aldea eran claros
así como el brillo en los ojos de su gente;
pero envejeció con el paso de los años
y el último día, esperó en paz a la Muerte.

Sencillamente miraba con sus ojos llenos de calma,
a quienes lo miraban con sus ojos llenos de lágrimas,
y trataba de apaciguar al mundo que se angustiaba
sabiendo que se volvería uno más entre las sombras.

Les dijo en voz baja que todo estaría bien,
que ultimaría la voluntad de la Muerte
que había tañido su campana al amanecer.

El presagio del anciano se hacía evidente,
las tinieblas se apoderaban de su alma,
y el mundo vestía su ensombrecido traje
viendo al longevo de perpetua calma.

Dejó de escuchar las voces de las personas,
y el sollozo de los niños que lo veían morir.
Y cerró sus ojos tras el profundo silencio,
cuando su corazón escarlata dejó de latir.

Los días sucedieron tras la muerte del sabio,
y el sol de la aldea ya no brillaba como ayer,
en el rostro enlutado de los niños del pueblo
las lágrimas de los apenados se veían caer.

En ese día donde el sol guardó silencio;
la luz de la luna iluminó la oscuridad,
y los niños vieron la sombra del anciano
en el cuarto donde al morir hubo claridad.

En él conservaba su cofre de penas,
allí, el cuarto donde siempre habitó.
La gente del pueblo lo llamó “aldea”,
y “cielo” lo llamó el mundo exterior.

Y en su precario cofre de colores alegres,
les guardó a los hijos de su pueblo,
un mensaje escrito con las tenues luces
de los más resplandecientes luceros.

-Si pudiera les diría con mi voz serena,
que no lloren por este dichoso anciano

a quien se le congeló su reloj de arena,
sus días dejaron de fluír en el mundo
en cuya noche velaron su alma en pena.
-

-Pero hoy les diré con la voz de los vientos,
suelten sus lágrimas y fluyan por sus rostros
en condolencia por el mero viejo que partió,
y que libres al fin de sus pesados lamentos
le sonrían a los cielos en donde su sabio habitó.
-

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Renamon Whisperwind
29/10/09 | 08:14 p.m.
“Sabio”

Colección de Poemas:
“Esperanzas y Expectativas”